Barcino, un recorrido por la Barcelona romana

Recorrido por la Barcelona Romana. El inicio tiene lugar en el Conjunto Monumental de la Plaza del Rey, a partir del cual se puede recorrer, paseando, como era la ciudad durante los primeros siglos

El origen de Barcelona se remonta al siglo I aC, aproximadamente entre los años 15-10 aC, cuando el emperador Augusto fundó la colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino. Aún se conservan restos de la antigua colonia romana que se pueden ver alrededor por la ciudad.

Plano de Barcino

Conjunto Monumental de la plaza del Rey

Es el punto de partida de la ruta urbana romana, lugar clave para entender la ciudad romana, que permite hacer un viaje en el tiempo de 2.000 años, pasear por las casas y calles de la antigua Barcino y ver cómo era y cómo se vivía en la ciudad romana. El circuito arqueológico pasa por un "barrio industrial" con talleres y factorías dedicadas a actividades artesanales y de transformación. De camino hacia los talleres, tendremos ocasión de ver cómo se vivía en una casa romana de una familia acomodada de la antigua Barcino. Se visita el interior de dos talleres del siglo II dC, dedicados a lavar y teñir la ropa, que en época romana se conocían como fullonica y tinctoria. Después de atravesar una calle, el cardo minor, que llevaba al forum o plaza pública de la ciudad, entramos en una factoría del siglo III dC donde se hacía salazón de pescado y garum, una salsa para paladares refinados que llegó a convertirse en una auténtica delicatessen. Después de la factoría de garum, tendremos ocasión de ver cómo se hacía el vino en Barcino en la segunda mitad del siglo III o principios del siglo IV dC. A través de los restos arqueológicos, podremos seguir todo el proceso de transformación de la uva. Finalmente llegamos al barrio cristiano de Barcino, donde se localizaba el Grupo Episcopal, uno de los mejor conservados de toda la Península Ibérica y que ocupaba prácticamente una cuarta parte de la ciudad fortificada. Se pueden ver los diferentes edificios relacionados con el culto cristiano: destaca el baptisterio del siglo IV dC, donde recibieron el bautismo los primeros cristianos; el aula episcopal o sala de recepción del obispo del siglo V dC, el palacio episcopal del siglo VI dC, y una iglesia en planta de cruz, también del siglo VI, rodeada de un cementerio.

Calle Paradís

Se localiza un templo romano de finales del siglo I aC. El templo estaba situado en el forum o plaza pública de la ciudad, donde se encontraba una gran parte de los edificios públicos. Se conservan cuatro columnas, unidas por el arquitrabe, y parte del podio al que se subía por una escalinata. Las ceremonias religiosas no se hacían nunca en el interior del templo, sino que tenían lugar frente al edificio. Barcelona conserva en plazas, patios y calles gran parte de las murallas romanas que defendieron la ciudad durante muchos siglos. La antigua Barcino estaba rodeada de un potente circuito amurallado con cuatro puertas de entrada. Estas puertas se localizaban en los ejes principales de la ciudad, el decumanus maximus y el cardo maximus, perpendiculares entre sí y que cruzaban la ciudad de punta a punta. En el siglo IV dC, la ciudad se fortificó de nuevo. La nueva muralla se reforzó con 78 torres de defensa y se construyó adosada a la anterior muralla, como una especie de forro. Las puertas tenían tres aperturas, un paso central para el tráfico rodado y dos laterales para los peatones. Para el antiguo decumanus maximus (actual calle del Bisbe), llegamos a la plaza de Sant Jaume, lugar donde en época romana se localizaba el forum barcelonés, punto de encuentro de la sociedad de la época y centro de poder donde se encontraban los diferentes edificios administrativos; un ejemplo perfecto de continuidad.

Pati d'en Llimona

Edificio que nos permitirá ver algunos de los tramos conservados de muralla. En el interior de este edificio medieval, ahora un centro cívico, se puede ver un lienzo del paramento interior del primer recinto amurallado del siglo I aC. Se conserva también el paso lateral para peatones de una de las puertas de entrada de la muralla, construida con anterioridad a mediados del siglo II dC. Hacia el comienzo del siglo IV dC, el paso quedó inutilizado y el espacio se podría haber destinado al cuerpo de guardia que controlaba la entrada de la ciudad.

Calle Correu Vell

En la calle Correu Vell 4 y atravesando un pasaje, se accede a un patio donde se puede contemplar un tramo amurallado con dos torres de defensa que pertenecen al segundo recinto amurallado de Barcino, levantado en el siglo IV dC. En el siglo XIV, se construyó sobre este tramo de muralla la casa de la familia March, hoy sede del Centro Cívico Pati Llimona.

Plaza Traginers

En esta plaza se conserva la torre circular que defendía el ángulo este de la muralla

Baixada de Caçador

Una parte importante del resto del perímetro amurallado por la banda noreste de la ciudad se puede recorrer con facilidad en la calle Baixada de Caçador

Calle Sots-tinent Navarro

Parte del resto del perímetro amurallado por la banda noreste de la ciudad. Sobre la construcción original romana se puede ver el palacio Requesens del siglo XIV

Plaza Ramon Berenguer el Gran

Parte del resto del perímetro amurallado por la banda noreste de la ciudad. Sobre la construcción original romana se puede ver la capilla Real de Santa Ágata y el Palacio Real Mayor.

Calle Duran i Bas

Quedan cuatro arcadas de uno de los acueductos, que actualmente se encuentran integradas en la pared medianera de un edificio, y que llegaban hasta la puerta de la actual plaça nova.

Plaza Vila de Madrid

Fuera de la ciudad romana estaban situadas las tumbas y mausoleos, tal como podemos observar en la necrópolis conservada en la plaza Vila de Madrid. Antiguamente, las necrópolis estaban situadas en los alrededores de las vías que llevaban a las puertas de entrada a la ciudad. Su situación estaba fijada por la ley romana, que prohibía enterrar en su interior. En la plaza Vila de Madrid las tumbas se situaban a ambos lados de la vía y la mayoría corresponden a cupas, un tipo de monumento funerario que reproduce en piedra una tina de madera y que es propio de gente de clase media

Calle de la Palla

Tramo conservado de la muralla romana

Plaça Nova

Se puede ver otra puerta de acceso a la ciudad. Se conserva uno de los pasos laterales para peatones y las dos torres semicirculares que defendían la puerta. Al lado de la puerta se ha reconstruido uno de los acueductos que llevaban el agua a la ciudad; en realidad había dos: uno llevaba el agua desde el río Besòs y el otro desde Collserolla, y ambos llegaban hasta la puerta de la actual plaça Nova.